Música a 5 voces del Virreinato de Nueva España

Dossier

Consumada la conquista española de México en 1521, los españoles observaron que los aztecas tenían habilidad musical y lo aprovecharon para acelerar la inculturación del pueblo, así como la evangelización al catolicismo por medio de la iglesia. Para ello, no dudaron en utilizar la lengua náhuatl en diferentes cantos y ceremonias, como ocurre en la primera pieza de este programa, Santa María yn ilhuicac cihuapille.


El Fraile Pedro de Gante fue quien estableció la primera escuela de música en 1524, en Texcoco, que fue trasladada en 1527 a la Ciudad de México. Un año más tarde se fundó el Cabildo Eclesiástico de la Nueva España, que tenía como función principal dar los nombramientos de músicos y cantores encargados de ejecutar la música en las ceremonias religiosas. En principio, fueron músicos españoles y portugueses los que se trasladaron a ultramar para ocupar los nuevos puestos musicales creados por toda América, y en concreto a Nueva España, aunque con el tiempo músicos nacidos en México fueron accediendo también a esas mismas responsabilidades.


Se construyó la Ciudad de México sobre las ruinas de la antigua Tenochtitlán, y sólo seis años después se edificó su primera iglesia sobre las ruinas del templo de Huitzilopochtli. Posteriormente, en 1573, alrededor de aquel mismo templo se iniciaría la construcción de la actual Catedral de México que desde sus orígenes se convirtió en el centro hegemónico de la producción musical del virreinato, aunque otros lugares como las Catedrales de Puebla (de la que el malagueño Juan Gutiérrez de Padilla fue maestro de capilla hasta su muerte en 1664), la de Oaxaca, o el Convento de Santa María del Carmen (de donde se han recuperado muchas de las obras de Juan de Lienas, por ejemplo) atesoraron también una importante producción y archivo musical. Piezas de todos estos centros religiosos y musicales forman el corpus del presente programa, aunque lógicamente fue la Catedral Metropolitana la que acabó atesorando la mayor parte de las nuevas
producciones, así como el archivo de las composiciones que llegaban desde Europa. Su maestría era el puesto de mayor rango que un músico podía alcanzar en el Virreinato de Nueva España, por lo que muchos de los compositores que adornan esta colección de piezas tuvo relación con dicha institución.


Siendo Juan Xuarez su primer maestro de capilla, en 1536, las autoridades de la Catedral de México determinaron establecer como modelo para la liturgia y los cantos a la Catedral de Sevilla, y a su semejanza se integró el coro de niños, los llamados “seises”. Más tarde, correspondió a Lázaro del Álamo dirigir la música para las exequias de Carlos V, el 29 de noviembre de 1559, donde se cantaron obras del compositor español Cristóbal de Morales. Durante aquel siglo XVI les sucedieron otros maestros de capilla: Juan de Victoria, Hernando Franco y Juan Hernández.


Durante el siglo XVII la Catedral de México tuvo como maestros de capilla al propio Juan Hernández (que algunos han identificado erroneamente con Juan de Lienas), Antonio Rodríguez de Mata, Fabián Pérez Ximeno, Francisco López Capillas (su primer maestro de capilla nacido en México) y José de Agurto y Loayza. En aquel siglo la Catedral de Puebla alcanzó también un gran auge, principalmente con Gaspar Fernández, que escribió cerca de 600 villancicos, y el ya mencionado Juan Gutiérrez de Padilla, que destacó como gran compositor de música sacra polifónica. Llegaron por entonces al virreinato un puñado de compositores y músicos europeos que difundieron los estilos y formas musicales de uso al otro lado del mundo, como el motete, el madrigal, el villancico y la sonata. Tal vez por ello, entre todo el material musical que atesora la Catedral se encontraron unos legajos, traídos no se sabe de dónde ni por quién, que contenían música para violín sin nominar que hasta hace bien poco se conocían como “Sonatas Anónimas de la Catedral de México”, pero que recientemente se ha descubierto que corresponden a las Sonatas para violín y continuo, Op. 5 de Corelli, y 7 Solfeggios de Leonardo Leo. Un par de ejemplos de estos últimos servirán de intermedio en el presente concierto.


El uso del órgano estuvo muy extendido para el acompañamiento de la polifonía y el desarrollo de una práctica policoral, pero es partir del siglo XVII cuando además del órgano, se incorporó el arpa a las capillas musicales catedralicias para realizar el acompañamiento de los villancicos. Muchos de estos arpistas que tocaron en los conjuntos catedralicios eran mestizos o indígenas, y es quizá por ello por lo que el verdadero aporte de los compositores mexicanos de la época virreinal no está tanto en la música en latín como en el villancico, o en la canción de alabanza en lengua vernácula. Ejemplo de esto mismo, son algunas piezas como Convidando está la noche de Juan García de Zéspedes, Atención que si copia la pluma de Antonio de Salazar, u Oid moradores de Manuel de Sumaya, villancico transcrito por A5 vocal ensemble del original contenido en el Fondo Estrada (un conjunto de piezas desaparecidas del archivo de la Catedral Metropolitana que se mantuvieron en una colección privada durante años hasta hace poco tiempo), y que volverá a escucharse por primera vez en tiempos modernos en este concierto desde que fue compuesta en junio de 1710. La versión instrumental y con menos voces de esta misma pieza fue la primera creada en Nueva España que incluyó una pareja de violines. Es simultánea a la llegada documentada del primer violinista a la Catedral de México, Antonio Cerezo, en septiembre de 1710, y prácticamente contemporánea a la llegada de los violines a dos importantes catedrales de la Península, la de Sevilla en 1708 y la de Toledo en 1709. De esta forma, sabemos que la fecha de aparición documentada de los violines en México es anterior no solo a las de otras catedrales hispanoamericanas (en Lima y Valladolid de Michoacán no aparece el primer violinista hasta 1719), sino también a la mayoría de las catedrales en territorio español.

 

Ya en el siglo XVIII la música virreinal alcanzó una estética muy particular, donde los maestros de capilla de la Catedral de México fueron: Antonio de Salazar, que colaboró con Sor Juana Inés de la Cruz musicalizando sus villancicos, y su alumno y ayudante Manuel de Sumaya, destacado compositor nacido en México que compuso en 1711 La Partenope (primera ópera mexicana), y que introdujo la modificación paulatina del villancico hacia la cantata como forma principal de composición. Le sucedió en el cargo el eminente compositor italiano Ignacio Jerusalem y Stella, autor de los Maitines a la Virgen de Guadalupe, una de las más grandiosas obras de música virreinal. Finalmente, sus últimos maestros de capilla bajo el gobierno del Virreinato de Nueva España fueron Mateo Tollis de la Roca y Antonio de Juanas. 


01. ANÓNIMO - Sancta María yn ilhuicac cihuapille (atrib. HERNANDO FRANCO) (Códice Valdés)
02. JUAN DE LIENAS (16?? - 1654) - Magníficat (Códice del Convento del Carmen)
03. GASPAR FERNÁNDES (1566 - Puebla 1629) - Toquen as sonajas (Catedral de Oaxaca)
04. ANÓNIMO - Nobis datus (Catedral de Puebla)
05. ANÓNIMO - Salmo 112 (Códice del Convento del Carmen)
06. JUAN GARCÍA DE ZÉSPEDES (Puebla 1619 - Puebla 1678) - Convidando está la noche (Catedral de Puebla)
07. JUAN DE LIENAS (16??-1654) - Requiem (Códice del Convento del Carmen)
08. LEONARDO LEO (1694-1744) – 7 Solfeggios: 3. Gustoso, 4. Allegro (Sonatas “Anónimas” de la Catedral de México)
09. JUAN GUTIÉRREZ DE PADILLA (Málaga 1590 - Puebla 1664) - Versa est in luctum (Catedral de Puebla)
10. MANUEL DE SUMAYA (México 1678 - Oaxaca 1755) - Oíd moradores (Catedral Metropolitana de México, versión 1710 a 5 voces)                  * Estreno y recuperación en tiempos modernos
11. JUAN DE LIENAS (16??-1654) - Lamentatio (Códice del Convento del Carmen)
12. JUAN DE LIENAS (16??-1654) - Missa JHS - Kyrie (Códice del Convento del Carmen)
13. GASPAR FERNÁNDES (1566-1629) - Eso rigo e repente
14. ANTONIO DE SALAZAR (Puebla 1650 - México 1715) - Atención que si copia la pluma (1698, Catedral Metropolitana de México)